Una manera tranquila y consciente de caminar y escalar, basada en la experiencia, el criterio y el respeto por el entorno.
Una relación larga con la montaña
Soy Técnico Deportivo de Escalada formado en Benasque y miembro de la AEGM. Antes de dedicarme profesionalmente a la montaña trabajé durante once años como biólogo, una etapa que hoy aporta una mirada curiosa y rigurosa a cada salida.
Mi relación con la montaña empezó muy pronto, caminando por las montañas vascas en familia. Con los años fue creciendo hasta convertirse en una pasión constante por caminar y escalar en lugares muy distintos. Con el tiempo, ese vínculo natural acabó convirtiéndose también en mi profesión.
La forma de trabajar nace de esa larga relación con la montaña compartida con familia, amistades y compañeros de cordada. Significa escuchar, adaptar ritmos y elegir bien el momento y el lugar para que cada actividad tenga sentido.
Se busca un ambiente tranquilo, comunicativo y seguro, priorizando la calidad sobre el volumen, la puntualidad sobre las prisas y la calma sobre la adrenalina. La montaña es para muchas personas: desde quienes dan sus primeros pasos hasta quienes buscan nuevos retos.
El objetivo final es siempre el mismo: regresar a casa satisfechos, orgullosos del esfuerzo y con una sonrisa.
Una montaña más accesible y humana
Mi forma de entender la montaña también pasa por hacerla más accesible, cercana y adaptada a cada persona. Además de las actividades que aparecen en esta web, realizo salidas de senderismo con personas ciegas, con movilidad reducida o dentro del espectro autista. Son experiencias que reflejan valores que para mí son fundamentales: paciencia, humanidad, escucha y adaptación.
Seguridad, legalidad y confianza
La cercanía y la adaptación son esenciales en mi forma de trabajar, pero también lo es la profesionalidad. Cuento con seguros de accidentes y responsabilidad civil, pertenezco a la AEGM y dispongo del DRIAT como empresa de Turismo Activo.
Tres ideas que guían cada salida
CRITERIO
Cada salida empieza antes de encontrarnos en la montaña. Elegir bien la ruta, la vía, el horario y las condiciones marca la diferencia entre una buena jornada y una experiencia realmente memorable.
RITMO
Los grupos pequeños permiten escuchar, adaptar el ritmo y cuidar los detalles. La montaña se disfruta más cuando hay tiempo para respirar, observar y avanzar sin prisas.
SEGURIDAD
Formación profesional, experiencia en montaña y una forma de trabajar metódica. El criterio, la precisión y el rigor guían cada decisión, con conocimientos y técnicas siempre al día.
Una persona, una montaña
La montaña se vive de muchas maneras: algunos empiezan, otros buscan retos o aprender más. Cada salida es distinta, pero el objetivo es el mismo: disfrutar del camino y volver a casa con la satisfacción del esfuerzo compartido.

